El Juego teatral en
la escuela:
“La creatividad en juego”
Correr los pupitres
en un aula para dejar el espacio vacío;
vestirse con telas de colores por sobre el delantal
transformarse en reyes, esclavos, patrones y trabajadores;
leer un diálogo frente al resto del grupo;
jugar una situación dramática;
ensayar el acto del patrono;
observar un escenario aun silencioso;
mutar en exploradores y fieras en un salón-selva[1]…
vestirse con telas de colores por sobre el delantal
transformarse en reyes, esclavos, patrones y trabajadores;
leer un diálogo frente al resto del grupo;
jugar una situación dramática;
ensayar el acto del patrono;
observar un escenario aun silencioso;
mutar en exploradores y fieras en un salón-selva[1]…
¿Cuál es el lugar de teatro en la escuela?
Distintas jurisdicciones en nuestro país han incluido
bajo diversas modalidades, la asignatura Teatro en la vida escolar.
Preguntarnos entonces ¿Qué entendemos por ella? ¿Cuál es su razón de estar? ¿Cuáles
son sus saberes prioritarios? ¿Cuáles sus propósitos? ¿Cómo se evalúa? ¿Qué
incidencia puede tener en la vida social y cultural de una comunidad? Estos pueden ser los primeros pasos hacia el
encuentro de una mirada común. O al
menos, de ciertos acuerdos que nos permitan continuar construyendo otros modos
de mirar.
Hay un territorio poético e imperceptible que habita en cada uno y nos constituye. En ese espacio, el juego y el arte se encuentran percibiendo, pensando, creando y explorando otros caminos que se abren desde lo metafórico hacia el saber.
Espacio intangible que a menudo esta ausente en la vida escolar, y no lo es así en la vida infantil.
Es el espacio para la construcción de saberes desde la percepción, la sensación, la reflexión, la observación, el juego, la creación, arraigado a un contexto histórico- geográfico y socio- político determinado.
Una vez reconocido ese espacio, lo llevamos dentro de la escuela, como una invitación a vivir, transitar y construir modos de expresión y comunicación, de conocimiento y exploración del lenguaje teatral, para decodificar y valorar de las propias manifestaciones culturales de cada región, y aportando el fortalecimiento de la identidad personal y social.
Entonces, un yo que se transforma en nosotros en el hacer aquí y ahora
Un nosotros que asume el derecho a participar de la vida cultural de su comunidad y a generar nuevos interrogantes, para la inserción en el mundo social.
Hay un territorio poético e imperceptible que habita en cada uno y nos constituye. En ese espacio, el juego y el arte se encuentran percibiendo, pensando, creando y explorando otros caminos que se abren desde lo metafórico hacia el saber.
Espacio intangible que a menudo esta ausente en la vida escolar, y no lo es así en la vida infantil.
Es el espacio para la construcción de saberes desde la percepción, la sensación, la reflexión, la observación, el juego, la creación, arraigado a un contexto histórico- geográfico y socio- político determinado.
Una vez reconocido ese espacio, lo llevamos dentro de la escuela, como una invitación a vivir, transitar y construir modos de expresión y comunicación, de conocimiento y exploración del lenguaje teatral, para decodificar y valorar de las propias manifestaciones culturales de cada región, y aportando el fortalecimiento de la identidad personal y social.
Entonces, un yo que se transforma en nosotros en el hacer aquí y ahora
Un nosotros que asume el derecho a participar de la vida cultural de su comunidad y a generar nuevos interrogantes, para la inserción en el mundo social.